5,2 millones de kilómetros: La historia del Volvo que llegó a la Luna y volvió (6 veces)

En el mundo del automóvil existe un rey de la fiabilidad. No lo ostenta un Toyota de los de ahora, ni un indestructible Mercedes diésel de los 80, sino un deportivo sueco de color rojo. Su dueño, Irv Gordon, un profesor de secundaria en Nueva York, compró su Volvo P1800 un viernes de 1966 y, para el lunes siguiente, ya le había hecho 2.400 kilómetros solo por la diversión de conducir.

I Un odómetro que se quedó sin números

Irv Gordon falleció en 2018, pero dejó consigo el Récord Guinness más difícil de batir: el de mayor kilometraje registrado por un solo dueño en un vehículo propio. El coche alcanzó las 3.260.257 millas, lo que equivale a 5.246.875 kilómetros.

Para que te hagas una idea de la magnitud:

  • Es el equivalente a dar 131 vueltas completas a la Tierra.
  • Es como ir a la Luna, volver, y repetir el viaje 6 veces seguidas.
  • Irv conducía una media de 140.000 a 160.000 kilómetros anuales, simplemente viajando por placer y su trayecto al trabajo.

I ¿Cuál fue el secreto? (No fue cambiar el coche)

Mucha gente piensa que, con tantos kilómetros, el coche será un sin fin de piezas nuevas. Pero nada lejos de la realidad. El bloque del motor es el original. Únicamente se le hicieron reconstrucciones para prever (la primera a los 1,1 millones de kilómetros porque Irv quería estar seguro), pero el coche nunca sufrió una avería grave que lo dejara tirado.

El secreto, según contaba el propio Irv, era muy simple: «Lee el manual de tu coche y haz exactamente lo que dice». Cambiaba el aceite cada 5.000 km, lavaba el coche después de cada nevada para evitar que la sal oxidara el chasis y, sobre todo, no dejaba que nadie más que él tocara el motor. El coche sigue funcionando hoy en día en manos de Volvo, como un testamento vivo de que un mantenimiento correcto puede hacer que una máquina sea eterna.